Corticoides tópicos

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Los corticoides tópicos, es decir que se aplican directamente sobre la piel, son fármacos antiinflamatorios que se emplean con frecuencia en dermatología para tratar numerosas enfermedades de la piel. Se presentan en forma de cremas que son fáciles de aplicar, cosméticamente aceptables para la mayoría de personas y bastante eficaces en casi todos los casos.

El primer corticoide fue la hidrocortisona, que es una sustancia natural que produce el cuerpo humano. Actualmente se obtiene también hidrocortisona sintetizada artificialmente, incluso se han hecho modificaciones en su estructura química, lográndose corticoides 500 veces más potentes que la hidrocortisona. Los corticoides tópicos se clasifican en: muy potentes, potentes, de potencia intermedia y de baja potencia (Hidrocortisona).

Aunque los corticoides tomados por vía oral pueden producir efectos secundarios, los corticoides tópicos son bastante seguros y no producen efectos secundarios internos, salvo que se empleen en grandes cantidades.

Los corticoides tópicos más potentes se emplean en zonas donde la piel es más gruesa como palmas de manos, plantas de los pies, codos, rodillas y espalda, mientras que los menos potentes se emplean en las zonas donde la piel es más fina, como la cara, las axilas, las ingles, los brazos y las piernas. Estas cremas se pueden emplear en cura oclusiva (con plásticos) con lo que se incrementa su potencia.

Los corticoides tópicos pueden ser perjudiciales si se produce un abuso en su utilización. El uso prolongado de estas cremas puede producir atrofia (adelgazamiento) de la piel, estrías y manchas rojo violáceas; en la cara pueden producir acné, cuperosis (dilatación de los capilares) y enrojecimiento facial. Normalmente estos efectos secundarios son reversibles cuando se suspende la medicación, aunque en algunos casos se puede producir un daño permanente. El tiempo en que pueden aparecer estas alteraciones es variable y depende de la potencia del corticoide y de la zona de piel tratada. Por ejemplo, un corticoide potente utilizado en la cara como una crema hidratante puede ocasionar daños en la piel en pocas semanas.

Se debe utilizar la crema necesaria para cubrir la piel y extenderla bien, haciendo un masaje hasta que desaparezca. Es aconsejable coger con la mano una pequeña cantidad de crema del tubo, si se hace al revés, es decir, apretando el tubo sobre la piel, suele salir una cantidad excesiva de crema. La cantidad equivalente a una lenteja es suficiente para tratar una superficie como la palma de la mano. Si tras aplicar la crema pasamos un pañuelo de papel y este queda húmedo es que hemos puesto mucha medicación.

Después de aplicar la crema si el problema no está en las manos es conveniente lavarlas, y no utilizar la crema sobrante como una hidratación para las manos o los brazos.

Una o dos aplicaciones al día son generalmente suficientes; más aplicaciones diarias no aumentan la eficacia de estas cremas y pueden aumentar el riesgo de su absorción y de sus efectos secundarios.

Se debe tener especial cuidado con esta medicación en las zonas donde la piel es más delgada (como las axilas, las ingles, la parte interna de los brazos y la cara) ya que los efectos secundarios de los corticoides son más frecuentes en dichas zonas.

Se puede aumentar la eficacia de esta medicación mediante su empleo en forma oclusiva, que consiste en extender la crema sobre la piel y luego recubrirla con una tira de plástico, (como un film de plástico, etc.). Tiene el inconveniente de que también aumentan los efectos secundarios si se realiza de forma continuada.

Fotos clínicas

1-Dermatitis esteroidea

Cuperosis por corticoides tópicos

2-Atrofia cutanea por esteroides

Atrofia por corticoides tópicos

3-purpura por esteroides

Púrpura por corticoides tópicos

4-estrias por esteroides

Estrías en la ingle por corticoides tópicos